Madrid,
ciudad capital... Ciudad de oportunidades, ilusiones, deseos, sueños
y metas. Ciudad donde lo imposible es lo que no haces y lo que no
haces se convierte es frustraciones. Ciudad cosmopolita, llena de
gente de todos los lugares y regiones, donde se conjugan multitud de
culturas para formar una propia. Ciudad ociosa, donde la diversión
está al alcance de tu portal y si no la coges, es por que no quieres.
Ciudad justa, donde ves a los ricos tomándose una cerveza en el bar
de la esquina y si eso, invita a otra su amigo trabajador.
Pero bajo esta "idealización" existe la "realidad cruda" como me gusta llamarlo, y es que no todo es tan perfecto como se plantea.
Madrid
es una ciudad activa, ves gente de aquí para allá, con prisa,
empujando, apartando y con unos modales inexistentes. Es una ciudad
donde el contacto social se simplifica en una mirada lujuriosa hasta
la próxima parada de metro. Una ciudad donde ves a la riqueza dando
la mano a la pobreza, con una afilada daga en la otra mano. Una
ciudad contaminada que no te deja respirar, pero de egoísmo y
superficialidad que espero que no me contagie, siendo el ébola el
peor de los males. Una ciudad nocturna, donde ves a más gente por la
noche que durante el día, dando la impresión de ser una ciudad activa para el ocio y el deleite y dormida para ver
la realidad y la crudeza. Una ciudad donde el campo se ve como algo banal y
vulgar, donde opinan que está hecho para “los del campo”
mientras que ellos “los privilegiados” pueden regocijarse de
estas cosas, tomándose un lleno, pero vació de sentimiento café en
el "Starbucks".
Quizás
estas cosas son las que opina o ve todo el mundo, pero que sin
embargo no dicen. Es una ciudad de doble filo que es mejor que no te
golpeé.
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