domingo, 19 de octubre de 2014

Doble filo


Madrid, ciudad capital... Ciudad de oportunidades, ilusiones, deseos, sueños y metas. Ciudad donde lo imposible es lo que no haces y lo que no haces se convierte es frustraciones. Ciudad cosmopolita, llena de gente de todos los lugares y regiones, donde se conjugan multitud de culturas para formar una propia. Ciudad ociosa, donde la diversión está al alcance de tu portal y si no la coges, es por que no quieres. Ciudad justa, donde ves a los ricos tomándose una cerveza en el bar de la esquina y si eso, invita a otra su amigo trabajador.

Pero bajo esta "idealización" existe la "realidad cruda" como me gusta llamarlo, y es que no todo es tan perfecto como se plantea.

Madrid es una ciudad activa, ves gente de aquí para allá, con prisa, empujando, apartando y con unos modales inexistentes. Es una ciudad donde el contacto social se simplifica en una mirada lujuriosa hasta la próxima parada de metro. Una ciudad donde ves a la riqueza dando la mano a la pobreza, con una afilada daga en la otra mano. Una ciudad contaminada que no te deja respirar, pero de egoísmo y superficialidad que espero que no me contagie, siendo el ébola el peor de los males. Una ciudad nocturna, donde ves a más gente por la noche que durante el día, dando la impresión de ser una ciudad activa para el ocio y el deleite y dormida para ver la realidad y la crudeza. Una ciudad donde el campo se ve como algo banal y vulgar, donde opinan que está hecho para “los del campo” mientras que ellos “los privilegiados” pueden regocijarse de estas cosas, tomándose un lleno, pero vació de sentimiento café en el "Starbucks".


Quizás estas cosas son las que opina o ve todo el mundo, pero que sin embargo no dicen. Es una ciudad de doble filo que es mejor que no te golpeé.  

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